Ajustandome al tamaño del traje

 

Inicio este escrito con una frase que puede parecer fuerte, pero nace desde la verdad:

En muchas ocasiones, la vida nos pone de frente oportunidades que requieren propósito, compromiso y valentía. Nos presenta situaciones y personas que debemos aprender a enfrentar, a comprender y a sobrellevar. Sin embargo, apenas comenzamos, nos cansamos y nos rendimos, sin detenernos a evaluar las consecuencias ni las alternativas para seguir adelante.

No quiero que este escrito se interprete como una crítica. Es, más bien, un llamado de atención hacia mí misma y hacia todos aquellos que, como yo, en algún momento hemos optado por salir corriendo ante las  ¨dificultades¨ que nos presenta la vida. (situaciones que pueden ser pequeñas pero por nuestra falta de intensión la volvemos gigantes) 

Buscamos salidas fáciles, disfrazando nuestra cobardía con frases sin sentido, sin pensar en el daño que podemos causar a otros.

A personas que no tienen la culpa. Que no pidieron formar parte de nuestro proceso, sino que llegaron a él por gracia de Dios.

Y entonces duele reconocerlo…

Que hay responsabilidades que nos quedan grandes.
Que hay roles que no supimos sostener.

Que ese traje que hoy llamamos vida  nos arropa y nos  QUEDA GRANDE .

Y qué tristeza tan profunda cuando la salida más fácil es abandonar todo, escudándonos en la excusa de que se necesitamos mas, de que no somos libres.

Pero la verdadera libertad no está en huir, está en tener el valor de quedarse y sanar, porque como dice
la palabra 

“El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel; y el que en lo poco es injusto, también en lo mucho es injusto.”

Lucas 16:10

“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: ‘El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.’”
Mateo 16:24

Hoy yo, Felicia Perez , no elije huir,  Hoy elijo sostener lo que como Mujer, Madre e Hija me corresponde.

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